Contra patrulla fronteriza por muerte

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    Contra patrulla fronteriza por muerte
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    La Patrulla Fronteriza espera controlar la ola de inmigrantes indocumentados entrando al país por la frontera entre Texas y México.

    TUCSON, Arizona - La madre de un adolescente mexicano muerto a tiros por un agente de la Patrulla Fronteriza hace casi dos años demandó a la agencia, alegando que su hijo caminaba hacia su casa tras jugar básquetbol con su novia y amigos cuando recibió 10 balas en la espalda. José Antonio Elena Rodríguez, de 16 años, se encontraba en Nogales, en el estado de Sonora, junto a la alta reja de acero que separa Estados Unidos de México cuando un agente de la patrulla estadounidense le disparó desde Nogales, Arizona, el 10 de octubre de 2012. Una autopsia muestra que el adolescente recibió al menos ocho disparos.

    [Relacionado: Obama considera medida migratoria] La Patrulla ha dicho que el muchacho estaba entre un grupo de personas que arrojaban piedras a los agentes al otro lado de la frontera, y que eso ponía sus vidas en riesgo. La Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés), que entabló la demanda en nombre de Araceli Rodríguez, dice que el hecho fue un ejemplo más del empleo excesivo de la fuerza por parte de los agentes, a quienes no se les exige que rindan cuentas. Rodríguez sostiene que su hijo nunca tuvo piedras ni arma alguna. La Patrulla Fronteriza no hace declaraciones sobre casos judiciales abiertos, dijo el vocero Andy Adame. En el pasado, los jefes de la agencia han defendido el uso de la fuerza por parte de sus agentes. El jefe Michael Fisher dijo en marzo que se equivocan quienes dicen que los agentes abren fuego "indiscriminadamente".

    Video: Contra patrulla fronteriza por muerte

    Video: Contra patrulla fronteriza por muerte
    (Publicado miércoles 6 de agosto de 2014)

    [También te puede interesar: Crisis migratoria: Obama pide apoyo] "Para la gente como yo, no hay nada más aterrador que luchar por la propia vida cuando uno está solo y sin comunicación, y piensa por un instante que no volverá a casa al fin de su turno para ver a su esposa y su hijo", sostuvo Fisher. "Lo único parecido a esa oleada de miedo es pensar en tener que usar la fuerza mortífera contra otro ser humano".